El sector del espectáculo en vivo aborda el reconocimiento de sus competencias profesionales

Hacia el reconocimiento del talento: una jornada clave para el futuro del sector

El pasado 18 de abril se celebró en Madrid la Jornada sobre la Acreditación de Competencias en el Sector de la Música y las Artes Escénicas, organizada por AMPE y ARE con la colaboración de UGT. Un encuentro que reunió a profesionales, asociaciones, representantes institucionales y agentes sociales para abordar uno de los grandes retos del sector: el reconocimiento de las competencias profesionales adquiridas a través de la experiencia.

Durante décadas, artistas y técnicos han construido sus trayectorias desde la práctica, el oficio y el aprendizaje continuo en escenarios y espacios de trabajo, sin un sistema que reconociera formalmente ese conocimiento. La jornada puso de manifiesto que este momento —marcado por el desarrollo del Estatuto del Artista y la implementación de la Ley de Enseñanzas Artísticas (LEA)— es una oportunidad histórica para corregir esta situación.

La acreditación: un derecho y una oportunidad

Uno de los mensajes más claros de la jornada fue que la acreditación de competencias ya es un derecho reconocido dentro del marco europeo y español. Este sistema permite que profesionales sin titulación oficial puedan validar su experiencia laboral o su formación no formal.

Pero, como se destacó en la mesa, la acreditación no es un fin en sí mismo, sino un punto de partida:

  • Permite obtener Certificados Profesionales
  • Facilita el acceso a ciclos de Formación Profesional y, en el futuro, a titulaciones de enseñanzas artísticas
  • Mejora la empleabilidad y la movilidad profesional
  • Refuerza la formación a lo largo de la vida

El sector técnico: una realidad compleja y desajustada

La segunda mesa puso el foco en la situación de los técnicos del espectáculo en vivo, definidos como auténticos “artesanos del hecho escénico”.

A pesar de tratarse de un sector con alta empleabilidad, se identificaron problemas estructurales relevantes:

  • Desajuste formativo: las titulaciones actuales, encuadradas principalmente en la familia de Imagen y Sonido, responden a una lógica audiovisual y no a la realidad del espectáculo en vivo, donde la carga formativa específica es muy reducida.
  • Certificados profesionales no desarrollados: existen estándares de competencia definidos desde hace años (regiduría, producción, etc.) cuyos certificados aún no han sido publicados, lo que impide completar el proceso de reconocimiento profesional.
  • Desigualdad territorial en la formación: determinados perfiles técnicos vinculados a la escenografía (maquinaria, utilería, construcción de decorados) solo encuentran encaje en titulaciones muy específicas como el título de Artista Fallero, impartido únicamente en la Comunidad Valenciana, lo que dificulta el acceso a la formación en el resto del territorio.
  • Riesgos en seguridad laboral: la falta de formación específica y reglada en entornos con alta complejidad técnica (trabajos en altura, cargas suspendidas, electricidad) supone un riesgo real para trabajadores, artistas y público.

Artistas y Ley de Enseñanzas Artísticas: hacia la normalización

La tercera mesa abordó los avances derivados de la Ley de Enseñanzas Artísticas (LEA), que supone un cambio estructural en la integración de estas enseñanzas dentro del sistema educativo.

Entre los principales avances destacan:

  • La creación de titulaciones de técnico y técnico superior en música y danza
  • El desarrollo de pasarelas formativas entre enseñanzas artísticas, FP y universidad
  • La incorporación de nuevas disciplinas como el circo
  • La posibilidad de acreditar la experiencia profesional de artistas sin titulación
  • La compatibilidad entre actividad artística y docencia

Conclusión: un sistema que debe alinearse con la realidad

El diagnóstico compartido en la jornada es claro: el sistema educativo y el sector profesional han evolucionado de forma paralela, pero no siempre conectada.

Hoy existe:

  • conocimiento
  • experiencia
  • competencias definidas

Pero no siempre:

  • formación adecuada
  • itinerarios claros
  • reconocimiento efectivo

El desarrollo normativo previsto hasta 2027 abre una ventana de oportunidad para construir un sistema más coherente, que permita no solo acreditar lo que los profesionales ya saben hacer, sino también facilitar el acceso, la formación y el desarrollo de nuevas generaciones.

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